MITOS Y LEYENDAS DE LAS CULTURAS COLOMBIANAS



Los Mitos y las Leyendas son una de las costumbres más importantes del pueblo colombiano. Hacen parte de la tradición oral de los pueblos que se encargaron de unir la fantasía con las creencias populares, el resultado fue una serie de cuentos que han ido evolucionando a través de los siglos.

Son fantasías que fueron tomando forma gracias al imaginario colectivo y se han encargado de proporcionar las primeras explicaciones no científicas de fenómenos naturales. En esta sección encontrarás los principales mitos y leyendas de Colombia; para leer alguno de ellos, has clic sobre el mito o leyenda que desees en la lista.




MITOS Y LEYENDAS DEL AMAZONAS



Mitos de la creación


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La explicación del origen del pueblo de los Ticunas, llamados “Pieles negras” por sus vecinos debido a que así pintaban sus cuerpos en las ceremonias dedicadas a sus dioses o sus protectores de clan, narra que Yuche, quien vivía desde siempre en el mundo, en compañía de las perdices, los paujiles, los monos y los grillos, había visto envejecer la tierra. A través de estos animales, se daba cuenta de que el mundo vivía y que la vida era tiempo y que el tiempo... era muerte.
No existía en la tierra sitio más bello que aquel donde Yuche vivía; era una pequeña choza en un claro de la selva, muy cerca de un arroyo enmarcado en playas de arena fina. Todo era tibio allí, ni el calor ni la lluvia entorpecían la belleza de aquel lugar. Dicen que nadie ha visto el sitio pero los Ticunas esperan ir allí algún día.

Un día Yuche fue a bañarse al arroyo como de costumbre. Llegó a la orilla y se introdujo en el agua hasta que estuvo enteramente sumergido. Al lavarse la cara se inclinó hacia adelante mirándose en el espejo del agua; por primera vez notó que había envejecido.

Al verse viejo se entristeció profundamente. “Estoy ya viejo... sólo!. Oh, si muero la tierra quedará más sola todavía”. Apesadumbrado, despaciosamente emprendió el regreso a su choza. El susurro de la selva y el canto de las aves lo embriagaban de infinita melancolía.

Por el camino sintió un dolor en la rodilla como si le hubiera picado un animal. Sin darse cuenta, pensó que había podido ser una avispa y comenzó a sentir que un pesado sopor lo invadía. Siguió caminando con dificultad y al llegar a la choza se recostó quedándose dormido. Tuvo un largo sueño; soñó que entre más soñaba más se envejecía y más débil se ponía y que de su cuerpo agónico se proyectaban otros seres. Despertó muy tarde al día siguiente y quiso levantarse pero el dolor se lo impidió.

Entonces se miró la rodilla y notó que la tenía hinchada y transparente. Le pareció que algo en su interior se movía; al acercar más los ojos vio con sorpresa, allá en el fondo, dos seres minúsculos que trabajaban y se puso a observarlos.

Las figuras eran de un hombre y una mujer, el hombre templaba un arco y la mujer tejía un chinchorro. Yuche les preguntó: “¿Quienes son ustedes? ¿Cómo llegaron ahí?” Los seres levantaron la cabeza, lo miraron pero no dijeron nada, siguieron trabajando. Al no obtener respuesta hizo un máximo esfuerzo para ponerse de pié, pero cayo en tierra.

Al golpearse la rodilla contra el suelo, salieron de allí los dos pequeños seres que empezaron a crecer mientras él moría.

Los primeros Ticunas se quedaron un tiempo allí, donde tuvieron muchos hijos y más tarde se marcharon porque querían conocer más tierras. Muchos Ticunas han buscado ese lugar pero ninguno lo ha encontrado. Algunos dicen que es en el Brasil, en una quebrada que desemboca en el río Yavarí.

El árbol de Agua Grande

Esta es la historia del principio del mundo, cuando la creación estaba incompleta, cuando no había agua, ni luz, ni hombre para que al menos cuidara de las cosas del mundo. Solo estaban la tierra, el cielo, algunos animales y frutas por conocer. Era una confusión, la oscuridad sobre la tierra dependía de un árbol inmenso que la cubría.

Así fue que llegó el momento en que Yoí, el primer padre existente en la tierra, reflexionara para dar y poner fin a las cosas. De esta manera habló a su hermano Ipí, pero éste era muy pícaro y todo lo que su hermano mayor decía, lo contradecía a pesar de que fuera su única compañía en la tierra.

El cielo estaba cubierto de oscuridad. Yoí llamó a su hermano y dijo “Vamos a coger todas las frutas existentes en la tierra y llamamos a los animales existentes para convocarles que vamos a tumbar este árbol inmenso llamado Lupuna”

Entonces todos los animales existentes sobre la tierra comenzaron a picar, morder y raspar el árbol. Toda una multitud de animales que ya existían en la tierra estaban a punto de tumbar el árbol. Sin embargo, Yoi e Ipí se sorprendieron porque aún no lo conseguían. Entonces Yoí mandó a llamar a las dos especies de ardillas que existían en el mundo. Mandó subir a la ardilla golosa hasta el final del árbol para ver por qué no quería caer. La pequeña ardilla no consiguió llegar hasta la cima del árbol, solo pudo llegar hasta la mitad.

Entonces Yoí mandó subir a la otra especie de ardilla, que era la ardilla trepadora. Esta ardilla sí pudo trepar hasta la cepa del árbol y descubrió la razón de la sorpresa de Yoí e Ipí. Bajó enseguida y le dijo a Yoí que era un mico perezoso que con las manos tenía agarrado el cielo y con los pies tenia agarrada la copa del árbol y era por eso que no quería caer.

Yoí mandó nuevamente a la ardilla trepadora a la cima del árbol con ají para echarle al mico perezoso. Ella llegó hasta la cepa del árbol, le echó el ají en la boca al mico perezoso pero no le hizo nada. La ardilla volvió a bajar y dijo que el ají no le hacía nada al mico.

Entonces volvió a subir con unas hormigas pequeñas que en la zona se conocen como “twnw”, cuya picadura es muy fuerte. La ardilla llegó y esparció las hormigas en el cuerpo del mico. El dolor de las picaduras de las hormigas hizo que el mico perezoso fuera soltando el árbol que sostenía hasta que al fin lo hizo.

Este árbol cayó sobre el mundo formando relámpagos, truenos y haciendo brotar aguas. Un inmenso caudal se formó del tronco dando origen al río Amazonas y de las ramas se fueron formando las lagunas y afluentes.

Fue tanta la alegría de Yoí que se metió al agua y a medida que las gotas lo salpicaban fue convirtiéndose en una multitud de peces que llenaron los ríos. Entonces Ipí notó su soledad y vio que sobre el agua flotaba el corazón del árbol. Por curiosidad lo cogió, lo plantó y cuidó con mucho cariño estando siempre pendiente de él. Luego de algún tiempo se lo comió y sintió algo maravilloso, al botar la semilla vino una señorita muy hermosa y le dijo que lo quería mucho. En adelante, Ipí la consideró como su mujer. Esta fue la primera pareja que existió en el mundo.

Yoí volvió a la tierra donde su hermano Ipí que ya tenía esposa, pero al llegar, la esposa de Ipí desapareció y Yoí se sintió solo y triste. Un día se fue al puerto y se sentó a la orilla del río cuando de pronto se le apareció una joven muy hermosa que se quedó con él. Yoí consiguió pareja mientras su hermano se quedó solo de nuevo.

Yoí pensó en organizar todos los seres que había creado y organizarlos por clanes.

Yoí e Ipí estaban juntos cuando se les apareció una iguana. Yoí la mato y enseguida la cocinaron. Cuando estuvo preparada Yoí la repartió entre todos los animales creados por él. Cuando la iba repartiendo a cada animal iba mencionando el clan al que pertenecía: el muchilero, la garza, el tigre, la guacamaya, el tucán, la garza negra, la hormiga, el canangucho, en total catorce clanes. Así mismo instruyó a cada uno sobre con quién podía casarse dejando bien claro que por ejemplo, guacamaya con garza no se podía, al ser unión de dos plumas, pero que guacamaya con tigre, no era ningún problema, pues era piel con plumas. También estableció que los hijos heredarían el clan de su padre y pronunciando estas palabras volvió al tronco del palo y al río más grande, el río Amazonas.


El bufeo colorado



Este famoso pez del Amazonas es también conocido como tonina o delfín. Se cree que se convierte en hombre para seducir a las mujeres. Las muelas y algunas partes del cuerpo de la hembra se usan como talismanes en la pesca, la cacería y el amor.

Dicen que el animal se transforma en persona y se le presenta a la gente que utiliza partes de su cuerpo, como dientes, o que mata a su especie para hacer pusanga (brujería) o talismanes para maleficios.

Con el diente del bujeo se hace un preparado con cualquier aceite y se unta a la gente que se vuelve loca inmediatamente. Solamente a la persona que utiliza el diente para hacer esta maldad se le aparece el animal convertido en persona; le conversa como cualquier humano, lo encanta, lo enamora y lo lleva al río donde lo mata. Si es hombre el que mató al bujeo, éste aparece convertido en mujer y viceversa.

La Curupira

Cuentan que la Curupira le dio un talismán a un hombre para que tuviera suerte en la caza, con la condición de no divulgar su secreto. Un compadre lo emborracha y el hombre hablando más de la cuenta, revela el secreto provocando la ira de la Curupira quien lo castiga y le quita el talismán.

En las leyendas indígenas son numerosas las alusiones a seres de la naturaleza (animales, vegetales, astros, etc.) que recuerdan las faltas o las hazañas de los seres mitológicos.



LEYENDAS TICUNAS



El sol

sol_y_luna.jpgCierto hombre compadecido de las personas de su tribu, sube al cielo para alumbrar y calentar al mundo.

La Luna

Un joven comete incesto con su hermana y sube al cielo mostrando en su cara manchada las tinturas negras por las que había sido descubierto.

Los vegetales

Una mujer muere después de que le roban la canasta mágica de donde sacaba la yuca, el plátano, etc. Así los vegetales empiezan a nacer de manera espontánea.

Las aguas

Cuando los hombres logran cortar el árbol de lupuna, las aguas se dispersan por la tierra.

El gavilán

Este animal aparece cuando un hombre se convierte en él después de haber comido carne robada durante la jornada de caza preparatoria a “la pelazón”.

La mujer de Moé

Al madurar el fruto del umarí, cae al suelo y se convierte en la mujer de Moé.

Los micos boquiblancos

En un principio eran niños huérfanos a quienes nadie cuidaba y por esto se convierten en micos.

Las gentes no indígenas

Una lora va botando pedazos de la carne de Ngutapa. Unos pedazos se convierten en peces y otros en hombres blancos.

El canto del pájaro moéarikena

Recuerda el sonido de la flauta de Moé.

La palma de yaripa

Con su barriga recuerda el embarazo adulterino de la mujer de Moé.

El pez ipichikima

Recuerda a Ipí, el hermano “loco”.

Las mojarras

De las uñas de Nonuetona salen esos pescados después de haberse disgustado con el suegro.

El loro taik

La hija de Neimuda se convierte en lorito después de sus aventuras en la selva.

El huevo del colibrí

Es el corazón de Jitoma, padre y héroe principal de los huitotos.

El pájaro tuayó

La hermana de Jitoma se convierte en tuayó por no haber avisado quién había dado muerte a su padre.

La vaca marina

Se forma de un pedazo del gusano poderoso que mató Crediditoma

El venado

Es otro pedazo del mismo gusano nombrado anteriormente.

Las venas

Las lombrices que chuparon el cuerpo de Fisidojisima se convirtieron en venas.

La hormiguita

Majiña, el polvo que sale al horadar las muelas del tigre enemigo de Jitoma, se va convirtiendo en hormiga majiña.



MITOS Y LEYENDAS DE ANTIOQUIA



El sombrerón
Es un espanto de figura humana usa ruana negra, un sombrero grandísimo y anda montado en una mula rodeado de dos enormes perros negros cogidos por gruesas cadenas. Dicen que se le ha visto en Medellín, Andes y por la orilla del río San Juan.

El gritón

Es un espanto de arriería. Sus sitios favoritos son los caminos de herradura y las colinas en las noches tranquilas; su grito es peculiar como quien arrea mulas.

La rodillona

Espanto burlón y caminero que se ubica en lo alto de los barrancos en forma de vieja sentada, con la cara entre las piernas, cabellos canosos, ojos rojos, nariz afilada y ganchuda, boca grande con un solo diente. Ríe a carcajadas y es perversa con algunos.


La cabellona


Es un espanto rural vespertino y de tiempos lluviosos. Geográficamente aparece desde Liborina a Pavarandocito.


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Es un espanto que viene desde la colonia. Las ciudades coloniales lo conservan en sus leyendas, especialmente en el noroeste Antioqueño.


La muelona


Es de la llanura. Tiene su actividad en los caminos y con un horario de 6pm a 9pm. Se describe como una mujer bonita, de cabellos largos, ojos electrizantes y dientes de fiera, lanza carcajadas estridentes.


El mandiga


Es de tan mala fama que se le considera como otro Satanás. Algunos afirman haberlo visto a caballo y fumando, por las noches. Suele aparecer en las casas de juego y de vicio. Los codiciosos lo invocan como su protector.


La madre del río


Los indios chaimas querían agua y para ello se propusieron llevar las aguas de un manantial hasta su caserío después de consultar con el pinché. Este les dijo: “para mí es muy fácil hacer lo que pedís, yo con solo mandarlo ya queda hecho; pero debo advertirlos que esa agua tiene su madre, esta madre es un serpiente y muy feroz”. Entonces los indios desistieron de su intento.

Los indígenas tenían creencias sobre los antiguos pobladores de Antioquia, representados por los indios aburraes, del valle de Aburrá, los omagas de Amagá, los sinafanaes de Fredonia, los nutivaras y catíos de Frontino, los nutabes de Porce, los armas entre Sonsón y Abejorral, los pozos de Salamina, los pácoras, los chocoes, los chahamíes y los urabaes, en su mayoría pertenecientes a las castas del Caribe que se extendían hasta los quimbayas y los zenúes.
Veneraban las lagunas de las alturas, tenían ritos para el nacimiento, para la adolescencia, el matrimonio y los entierros de sus deudos, rendían culto de acuerdo a las tradiciones recibidas de sus antepasados al sol, la luna, el rayo, el fuego, la lluvia y la tormenta, entre otros.

Los negros de África trajeron el miedo al “coco”, que aun hoy sigue siendo motivo de espanto para los niños.

Agüeros navideños


Colocar hojas de penca sábila detrás de la puerta para que Dios libre de todo mal y peligro.
Regar granitos finos de arroz debajo de la cama para tener suerte.
San Nicolás “patasarriba” y el costalito lleno de mercado para tener suerte.
Pelar 12 uvas y comerlas sin agua; la suerte llegará.
Para que los diablos, las brujas y los malos espíritus no entren a las casas, la media noche del 31 de diciembre, quemar sahumerios en toda la casa y sus alrededores.

Agüeros de mala suerte


Año bisiesto, año siniestro.
Pasar por debajo de una escalera.
La entrada por de una mariposa negra.
El canto de un currucutú.
El numero 13 es fatal.
El día martes no es aconsejable para el matrimonio.
Quebrar un espejo.
Encender un cigarrillo de tercero.
Derramar sal.
Otros agüeros
Poner una escoba al revés detrás de una puerta ahuyenta los visitantes.
Tijeras abiertas, despide visitas.
Las orejas calientes son síntoma de que están hablando de uno.
Cuando la leña en el fogón suena indica visita.
La medalla de san Benito destierra a los malos vecinos.
El cordón de San Antonio, sirve para hallar las cosas perdidas.
Un masaje de una mujer embarazada alivia dolores musculares.
La caída de un tenedor avisa visita masculina y de una cuchara visita femenina.
Podar los árboles los viernes santos mejora los frutos.


MITOS Y LEYENDAS DE ARAUCA



===Bola de Fuego===

Una de las creencias más populares del llano lo constituye la bola de fuego; podría decirse que no existe un llanero que no haya escuchado hablar de este fenómeno sobrenatural.

Son muchos los habitantes y caminantes que han tenido su tropiezo y otros que están familiarizados de tanto verla, que ya ni miedo le tienen.

El fenómeno consiste en una luz que se desplaza a lo largo de la sabana; este resplandor se presenta en forma de circunferencia grande por lo que se observa dando vueltas como si fuera una rueda. Cuando se ve cerca, fácilmente pueden distinguirse los ojos, la boca y otras partes del cuerpo como si fuera un esqueleto humano.

Hay gente que asegura haber visto dos “bolas” de fuego juntas correteando por encima de los montes y llegar a los copos de palmas ríales, lo mismo en las matas de corozo y prender candela en tiempo de verano y sobre todo en Semana Santa cuando el espanto sin rumbo anda suelto.

Dicen que cuando ese aparato aparece es necesario decirle groserías para que se aleje, de lo contrato se viene encima y quema.

Diversas versiones se tejen sobre el origen de la bola de fuego. Unos dicen que se trata de un obispo, quien por haber pecado anda en pena, otros que fueron dos madres que se pelearon y se lanzaron maldiciones, o el espíritu de una mujer que fue mala hija, o simplemente se trata de espíritus errantes que deambulan en el llano.

Relato de David Gamboa Ramírez (Bola de fuego):
Relata David Gamboa Ramírez, que, una noche teñida de oscuro, viajaba por las sabanas de Arauca, rumbo al Hato Valbuena. De repente ve una bola de fuego que alumbraba y se apagaba, sin darse cuenta lo apartó de la ruta, quedó desorientado y perdido; lo atajó un alambrado en la Saya y pudo orientarse al amanecer.

Narración de Carlos Rodil. (Bola de fuego):
Salió Carlos Rodil a cachicamiá por las sabanas de chaparral montado en un buey y los compañeros en burros. La noche estaba clara, lo que les permitió ver que del norte venía la Bola de Fuego con un andar violento y un zumbido recio; asustados rezaban y mientras lo hacían más se acercaba la Bola de Fuego, pasando por debajo de la cabeza del buey. El animal tiró las patas de adelante para aprisionarla pero no lo logró y la Bola de Fuego siguió sin detenerse.

La Leyenda de la Sayona

Otro de los espantos muy nombrados es la famosa Sayona. Los abuelos contaban la historia y la gente salía viendo visiones pues los pelos se ponían de punta.

La Sayona se muestra como una mujer delgada, muy elegante, alta; dicen que puede medir tres metros, larga cabellera y unas uñas como pa`rascar dormidos.

Acostumbra a presentarse a los hombres enamorados y que le son infieles a su esposa. La gente en común la considera como un símbolo castigador de la mala conducta de deslices amorosos.

Según relata uno de los abuelos, la historia va más o menos así: “resulta que yo estaba ajuntao con la abuela pero tenía amores con una muchacha que vivía como a una hora de camino y yo me volaba tarde de la noche a visitarla. Ya llegando al sitio de la cita vi la mujer y le dije: venga mi amor, ella me voltió a mirar y tenía unos dientes como un hacha y se me pegó a abrazarme, yo caí privado al suelo; ya aclarando el día me desperté y corrí pa`mi casa, me dijo la mujer: ¿por qué vienes tan asustao? Le dije: mijita, fue que salí a orinar al patio y vi una mujer muy alta. Mi mujer me dijo: mire mijo, esa es la Sayona, ella le sale a los infieles, yo me doy cuenta que usted se me vuela todas las noches y no es a orinar como usted me está diciendo; me le arrodillé y le pedí que me perdonara y de ahí en adelante me acuesto temprano como las gallinas”.

Otras versiones señalan que la intención de ésta ánima en pena es atraer a los hombres con dirección al cementerio, sin dejarse ver la cara, pero cuando ellos le ven el rostro, comprueban que es una calavera. Esta leyenda data de la época colonial y en los Llanos Orientales se oye comentar insistentemente de esta dama de la oscuridad.

Narración de José de Jesús Morales (La Sayona):
El llanero araucano José de Jesús Morales, folclorista afamado, músico, bailarín de joropos, artista criollo de la vieja guardia, relata con naturalidad el episodio de La Sayona:

“Joaquin Mirabal, trabajaba de obrero en las haciendas de Pío Carrillo y Simón Salinas, localizadas en la Vereda Clarinetero. Mirabal salía los sábados al pueblo a derrochar el pago de la semana; transitaba por la calle del Terraplen y, al llegar al Puente Córdoba, se le presenta una mujer elegante, de cabellos largos que le caían hasta la corva. Se le acerca y le pregunta –a dónde se dirige– le responde que para la posada; le pide la acompañe.

Mirabal acepta la invitación, dialogan y le propone que hagan el amor; habían caminado más de una cuadra, doblan por la calle donde queda hoy el Almacén Libertador, se tropieza Mirabal y trastabilla, al levantarse, ve que la mujer se ha vuelto de cuatro metros de alta, colmillos de cuarenta centímetros y al instante queda privado. Amaneció más abajo del aeropuerto. (Episodio sucedido en 1940).

La Sayona o Mancarita en las Montañas de San Camilo:
Cuenta José Ángel Arana, llanero araucano, maestro artesano de la más alta calidad, que en las montañas de San Camilo, al regresar dos cagones de ganado, duermen en la selva en una de las jornadas sobre una troja múltiple a orilla del camino.

A la media noche oyen el grito de una mujer a lo lejos de la montaña; uno de los cagones contesta los gritos, mientras que el otro compañero le dice que se calle. Cuando se dan cuenta, una mujer se encuentra debajo de la troja; el que le respondió los gritos la invita a subir a la troja y ella acepta sin pronunciar palabra.

La Mancarita le echa mano al cuello y empieza a comérselo. El que dormía en la troja de abajo siente que le caen unas gotas, agarra los macundales y sale barajustado. Al amanecer la Mancarita lo alcanza antes de salir a la sabana destapada y al verlo le grita: “se salvó por la punta del cabresto”. Llevaba por fuera de la maleta, y en la punta, la cruz con el nudo del cachicamo, la contra los espíritus malignos.

Leyenda de La LloronaLa_llorona.jpg

La Llorona es un espanto de los más tradicionales en los llanos. La leyenda relata la historia de una mujer que mató a su hijo porque lloraba mucho; la razón del llanto del niño no era otra cosa sino una enfermedad que le aquejaba. Entonces, al suceder este hecho criminal el marido le echó una maldición diciendo que sería condenada a andar por todo nuestro llano con el hijo a cuestas y llorando su destino, de allí que la mujer atribulada por el pecado cometido y angustiada por la condena, se suicidó, pero quedó su alma en pena y desandando por todos los rincones del llano.

La presencia de este espanto se detecta por espeluznantes llantos que generalmente se oyen en épocas de Semana Santa, sobre todo donde hay niños llorando. La creencia dice que no es conveniente rezarle porque si no, no se aleja; las generaciones antiguas aseguran haberla escuchado, hablan de este espíritu andariego como algo común.

Se ha dicho que muchas personas solían oírla con frecuencia en los caseríos, cementerios y lugares solitarios, siempre en horas de la noche, casi nunca aparece visible a los humanos. El comentario de la gente es que cuando los perros aúllan en la oscuridad de la noche es porque La Llorona anda rodando.

El Silbador o Silbón


En los llanos venezolanos se conoce como Silbón y la narrativa dice que es un hombre alto y delgado que mide como seis metros. La descripción que presentan quienes lo han visto y escuchado es la de un hombre desproporcionado, muy alto, que camina sobresaliendo por encima de la copa de los árboles emitiendo un silbido espeluzante y lleva un costal lleno de huesos que hace sonar como una matraca de Semana Santa.

La leyenda dice que el Silbón es el ánima en pena de un hijo que mató al papá y le comió la asadura (o sea el hígado, el corazón y el bofe).

En los Llanos Orientales de Colombia se conoce como El Silbador. Se dice que es el espanto sin rumbo de un alma en pena de un hombre parrandero y mujeriego que murió solo y abandonado y busca la compañía de alguien que cabalgue a deshoras de la noche por los senderos de la llanura. Otros dicen que persigue a las mujeres en estado de embarazo.

Este silbador emite un silbido largo y agudo que penetra por los oídos y al mismo tiempo se siente un frío intenso que congela a las personas. Hay la creencia de que cuando silba bien agudo es una mujer que se va a morir, pero si por el contrario el silbido es grueso, es un hombre o un amigo el que muere.

El Duende

port_libro_mitos_y_leyendas_M_puebla.jpgEs un espíritu burlón que persigue a las mujeres, especialmente a las muchachas bonitas. Este espíritu no se deja ver sino de las mujeres a quienes persigue y se les presenta en forma de un niño que le hace toda clase de muecas y le tira con objetos pequeños y le propone amores. A las que acceden, les lleva frutas.

Al duende hay que decirle toda clase de groserías y en esa forma se retirará definitivamente. También se va si se toca música de cuerda porque se dice que así se acuerda de la música celestial, ya que los duendes pertenecen a los ángeles que se revelaron con Luzbel y que quedaron vagando por el mundo: unos sin cuerpo como los duendes, otros con cuerpo como los micos.

El Ánima Sola


Se dice que perteneció a una mujer que le negó agua a Jesucristo cuando se la pidió el día que lo llevaban a crucificar. Dios la condenó a vagar por el mundo hasta el juicio final.

Sin embargo hay muchos llaneros, especialmente mujeres, que le tienen gran fe para que les ayude en la solución de sus dificultades.

Otras Creencias o Agüeros


El tigre sabe cuando la persona siente miedo. Como el llanero camina descalzo, el tigre pone su garra sobre la huella de la persona, si al tigre le tiembla la mano es que el llanero lleva miedo y él lo sigue para cazarlo.

Cuando se mata una res y no se quiere que haya chulos sobrevolando, se le quita a la res muerta la punta de la lengua y se entierra debajo de la paleta del animal que pega en el suelo, cuando aún está maniada.

El que puñalea la res para el gasto de la casa, le toca salar la carne, pero ese día no se puede bañar el cuerpo porque puede quedar paralítico.

El cuero o piel de la res se estaca en el patio para que se “orie” y de ahí picar o sacar una soga, de donde iba la cabeza de la res que quede mirando hacia la puerta de la cocina, esto con el fin de que nunca falte la carne en la casa.

Cuando se va de noche a caballo se le hace una cruz en los cascos delanteros con la punta del cuchillo y dicen que los espantos se hacen a un lado del camino.

Cuando se va de noche en canoa y la distancia es larga, se pone lo que llamamos vela, para que la embarcación se impulse y se le canta a San Telmo y así corra bastante brisa.

Para que la pesca dé resultado, se echan al fogón las tripas del animal y la manteca hasta que se quemen y se le dice a San Rafael: gracias por el pescado, porque es el Patrón de los pescadores.

El llanero con sólo ver el sol sabe qué hora es, y así no haya sol tiene medido el tiempo por instinto de naturaleza.

El llanero sabe a distancia qué producto dio la vaca, es decir, si es hembra o macho lo que parió, la hembra va por detrás de la mama y el macho jugueteando por el lado.

El llanero antiguo conserva sus agüeros, costumbres y creencias, es así que tiene oraciones propias:

Para el toro bravo se le reza a San Marcos.

Para ligar a un caballo para que no corcovié, hay una oración secreta a San Carmelo.

Para ahuyentar a las culebras, tan pronto se levanta del chinchorro, se le reza una Oración a San Pablo y así si llegare a tropezar con una culebra no intentara morderlo.

El ganado se reza según los colores de la piel, se hace una cruz, puede ser a un metro de distancia y a las ocho horas se van cayendo los gusanos y el animal se cura completamente.

También se reza la sabana para que el ganado no se enferme de fiebre, peste loca o renguera.

Para el dolor de muela, se pesca una raya, se le quita la puya que lleva en la cola, se suelta vivo el animal al agua, y la puya se mete en una caja de fósforos y cada vez que se tiene el dolor se inca la muela y el dolor desaparece.

Para los dolores de cintura el amansador de caballos utiliza un cabresto tejido de cabello de mujer y se lo amarra a la cintura por debajo del pantalón, lo mismo la guaya o tripa del temblador, se diseca la tripa y queda lista para utilizarla.

El llanero sabe si el verano es largo o corto; basta con tocar un rejo, si está suave, el invierno es próximo o por el contrario se acentúa.

Se conoce si la res es gorda o flaca mirando la huella, pues la res gorda sienta bien los mamones de los cascos en el terreno mojado, en cambio la flaca no.

Se sabe cuantos partos ha tenido una vaca, pues por cada cría se le forma un anillo alrededor del cacho.

A los caballos se le conocen los años por las arrugas en la trompa y el colmillo.

Cuando la india está recién parida, el indio se enferma, le da fiebre y se acuesta con la cría, la india se va a trabajar y únicamente viene a amamantarlo. El indio dice: estoy parío.

Enterrando un coporo o bocachico en la punta de la playa, la ribazón se detiene y el pescado grande se encharca, se dice que hay gente que tiene la contra para que la subienda continúe.

En el llano, cuando los marranos se barajustan y corcovean es porque pronto lloverá.

Cuando el fogón brama estando los tizones prendidos, es porque va a llegar visita.

Cuando se le caen los cubiertos, si es la cuchara, es una mujer la que va a venir, si es el tenedor, es un hombre; si es el cuchillo, es la suegra.

Cuando la lechuza canta cerca de la casa de uno, es mal agüero.

Por el lado derecho de los caballos monta el diablo.

Orinar en las brasas hace que el niño no se orine de noche.

A los gallos se les da ají para que se pongan bravos.

A los perros se les da solamente carne, para que sean bravos.

Se acostumbra a echar una gallina con huevos rociados con agua bendita, calculando que nazcan por la Semana Santa. A estos gallos se les llama “pasioneros” y la casa donde los hay, estará libre de acechanzas, de hechizos y de mala suerte.

Para tener buena suerte en el juego se acostumbra matar en Semana Santa un gato negro y sacar todos los huesos y enterrarlos en el cruce de dos caminos, ojalá bien transitados. Al cabo de un año se desentierra y en un caldero se tuestan y los residuos se echan en una bolsita de cuero hecho con la piel de un sapo. Esta bolsita se lleva cada vez que se va a jugar dinero o a hacer un negocio.

Se acostumbra a coger una culebra cascabel y quitarle los cascabeles, dejándola viva y cruzar siete ríos. Los cascabeles sonarán en el momento en que se debe apostar todo el dinero o sumas importantes porque es el momento de la suerte.

Se cree que la ubre de las vacas se daña cuando se deja derramar la leche en las topias calientes.


MITOS Y LEYENDAS DE BOYACA


Furatena, Reina del País de los Muzos

El dios Are creó a Fura y Tena, padres de la humanidad. Are se detuvo a las orillas del sagrado río Carare y de un puñado de tierra formó los ídolos: Fura, mujer y Tena, hombre, que luego arrojó a la corriente, en donde, purificado por la espuma, tomaron aliento y vida; fueron los primeros seres del linaje humano. Are les señaló los límites de sus dominios, los secretos de la agricultura, la alfarería y estrategias militares, y también les dio normas de salud y de vida, y les inculcó la libertad sin limite alguno.

Zarbi, hombre de ojos azules y barba rubia, apareció por el occidente, en busca de una flor privilegiada y milagrosa, cuyo perfume aliviaba todos los dolores y sus esencias curaban todas las enfermedades; recorría las montañas, cruzaba los ríos, trepaba los árboles y esperaba la aurora en los más altos picachos, para escrutar en vano por todas partes la planta que ostentaba tan codiciada flor. Después de vagar muchos días, convencido de la inutilidad de su empeño, acudió a Fura en la esperanza de obtener su apoyo para descubrir la flor. Fura, bella y seductora, lo acompañó a la montaña. Pronto el sentimiento de Fura se transformo en amor y en infidelidad. Informado Tena, el esposo burlado, se suicidó y junto con Fura se convirtieron en dos peñascos, separados por el río Zarbi o minero. Las lágrimas de Fura, la esposa infiel, se transformaron en esmeraldas, que se esconden en las cordilleras, y en hermosas mariposas. Itoco, el hijo de Fura y Tena, también se convirtió en un peñasco esmeraldifero, el más rico de todos.

El Cerro Mayor (Fura) mide 625 metros sobre el río, de los cuales 100 son una línea perpendicular, determinándose desde este limite a la cúspide una ligera inclinación hacia atrás sin mas vegetación que algunos arbustos. El Cerro Menor (Tena) mide 380 metros de abertura en lo alto y 30 en lo bajo, por donde se precipita el minero encajonado y ruidoso. Capas rectas y casi a plomo, de sisto arcilloso y pizarra constituyen uno que otro peñón, que lavados por los fuertes aguaceros dejan al descubierto las puntas y arista agudas que les dan la extraña apariencia que los hace tan nobles. Al pie de estos gigantes la figura del hombre desaparece en su pequeñez, y sólo la majestuosa serranía de que son apéndices y que se alza a 3.253 metros, sin transición de valles ni cuestas podría disminuir la grandeza del efecto que no ser por esto produciría la Furatena con su aspecto importante y la desnudes de sus rocas contrastando con el espeso y vigoroso bosque de los cerros vecinos.

Bochica

bochica.jpgO Nemqueteba, el dios civilizador chibcha, representado en un anciano de cabellera blanca y lenguas barbas que llevaba un bordón de macana en mano y adornos de una cruz. Bochica enseño a los chibchas a hilar, tejer mantas, pintar las telas, elaborar la cerámica y predicó los preceptos morales, sociales y políticos. Gámeza fue el primer pueblo chibcha que brindó hospitalidad a Bochica. Después de su obra de predicación y enseñanzas útiles al pueblo chibcha, Bochica desapareció en Iza, después de haberse establecido en Sogamoso, que desde entonces se convirtió en la ciudad sagrada de los chibchas, quienes anualmente hacían sus fiestas para celebrar la venida de Bochica.

El Pozo de Donato


Se dice que es un pozo sin fondo en el que los indígenas lanzaron todo su oro a la llegada de los que buscaban el tesoro de El Dorado. Los españoles “encontraron el sobrino del Zaque Michúa, el señor Quimuinchatoca fuertemente protegido; él mismo formaba custodiadas sus habitaciones por servidores que se paseaban por lo largo del resplandeciente cercado, ya que los numerosos cintillos de oro vibraban y daban visos con los rayos el sol. Ricamente vestido y adornado se encontraba el soberano: su estatua elevada, contextura atlética y desagradable rostro le imprimían carácter”.

“¿Dónde ocultáis el oro y las piedras esmeralda? El Zaque mostrabase impasible ante las insistentes preguntas, lo que apresuraba la contrariedad de los extranjeros, quienes cada minuto se rodeaban más, confiados en sus espada y soldados que montaban guardia en diferentes sitios. Mientras dentro del poblado con la complicidad de la noche, fardos y petacas eran pasados de mano en mano y arrojados al pozo, que según la leyenda precolombina, se formo con parte de la chicha que salió de olla en aquella discusión entre Faravita y Noncetá.

La fábula referente al riquísimo pozo fue tomando fuerza, despertando la codicia de un señor Donato, de origen europeo, quien recurrió tanto a maquinaria como a trabajadores para el desagüe del laguito, sin hallar el tesoro; trabajos estériles en el piso deleznable de este nacimiento de agua. Ahí continua el pozo con sus misterios, su sonrisa de monalisa y sus esbeltos juncales. “Cayó el pozo al de Donato” se dice en Tunja cuando algún valor es dado en calidad de préstamo, pero sin obtener su devolución. Se dice también que desde el fondo, si es que lo tiene, parte un inmenso lingote, que pasa por los predios de la universidad (la UPTC), se dirige por la rotonda con su figura de piedra recordatoria de Aquiminzaque y su amada Uliam, sube por el sector de Maldonado y el puente de San Francisco, ensanchase en la Plaza de Bolívar y termina en la catedral de San Santiago”.

El Cucacuy


Se presenta como un hombre fabuloso que sale desnudo por las noches a calentarse en las parrillas. Lleva siempre en la mano un largo bordón en cuya extremidad prende de un calabazo que encierra varios demonios. Silva de un modo especial en la uña del pulgar, para que tal efecto se deje crecer; las gentes creen que se trata de un varón no bautizado y que tiene pacto con el diablo.

Pestañas y cejas del sol

Para que el sol abrevie su jornada y llegue pronto al ocaso, a la espera de la noche para dormir y no trabajar más, los indígenas los miran y soplan aprisa, y así le arrancan pestañas y cejas, con lo cual creen que se va rápido. Este mismo ritmo lo aplican a los aguaceros y tempestades, “imaginando que con soplos de su aire han de resolver las aguas y detener los vientos”.

Pájaro Caxin

Cuando un cometa arde en el cielo, es un pájaro que toma esa forma, el cual es invadido por Auxizuc llamado Caxin (matador con macana). Éste va al cielo porque el cometa se enoja y viene a hacerles la guerra a los hombres, tomando por instrumento medianero del castigo aquella ave que viene a destruir y secar las sementeras, y que aquel Caxin trae orden de matar con la macana muchos Panches. Los rayos de la cola o cabeza del cometa son plumas y pelos de pájaro. Para calmar su furia ayunan quince días, al término de los cuales arman en sus labranzas unas redes de hilo para enredar y cazar el cometa, y para hacer con él lo que de ellos él quería hacer.


El perro de San Francisco



Según Ocampo se trata del espanto del perro de piedra que existía en el antiguo convento de San Francisco, el cual pasó posteriormente al batallón Bolívar. Este perro era de gran tamaño y se presentaba sentado, mirando hacia el muro oriental. Dentro de los habitantes de Tunja había la creencia de que a altas horas de la noche el animal aullaba, arrastraba cadenas, lanzaba ladridos terribles, que junto con sus ojos de fuego aterrorizaba a la gente que se desplazaba a esas horas por el lugar.


MITOS Y LEYENDAS DEL CHOCO


Las brujasnoche_brujas.jpg


“Que las hay, las hay; pero no hay que creer en ellas”, se dice popularmente. De ellas se afirma que son mujeres hechiceras que tienen pacto con el diablo y que acostumbran viajar emprendiendo vuelos por las noches, a través de sus senos que convierten en alas, o simplemente viajan en palos de escobas y canastos, porque durante el día les está prohibido hacerlo. Para poder volar es menester que no coman sal, pues las que lo hacen corren el peligro de desplomarse de las alturas.

Las brujas pueden aparecer bajo diferentes formas: una muy común es la de transformarse en murciélago y chuparse la sangre de los recién nacidos; también, puede hacerlo en forma de gallina, gato o culebra.

A las brujas les gusta posar en los techos de las casas y reír a carcajadas. Asustan tanto a jóvenes como a viejos, pero tienen preferencia por los niños a quienes de noche besan, dejándoles en sus mejillas tiernas, el sello de su boca y el morado del efecto chupador. A éstos no pocas veces se los llevan para el monte, de donde sus padres o familiares tienen que sacarlos.

Para alejarlas de la casa se debe colocar una escoba detrás de la puerta principal de la casa. Para que no hagan daño, se acostumbra llevar una flor de ruda en los bolsillos o poner ajos debajo de las almohadas; también, se riega la cama con hojas de mostaza o granos de arroz mezclados con cebada. A los niños le colocan escapularios y medallas para alejarlos de su influencia.

Para atraparlas, lo más efectivo es regar sal en la casa. Algunos acostumbran mezclarla con pimienta; y se dice que cuando mueren les chilla un gato o un sapo en el estómago.

Las brujas son el mito antropomorfo más temido por nuestras sociedades campesinas. Por lo regular, son mujeres de cierta edad, aspecto desapacible, y ojos enrojecidos y desorbitados por el permanente trasnocho al que están sometidas. Lucen cabellos desordenados y vestidos deshilachados; tienen narices largas y puntiagudas, y caminan encorvadas por el peso y el paso de los años, que no perdonan. Para ver mejor en la oscuridad dizque le prestan los ojos al gato, a la lechuza o al búho.

El Diablo

Es la máxima representación del mal; toma los nombres de el Putas, el Demonio, el Mandingas, el Diantre, el Ángel Malo, Lucifer, Belcebú, Biruñas, Cantuña, Satanás y el Espíritu del Mal.

En la mitología universal, el diablo está representado por un hombre negro, ordinario y feo, con cuernos, rabo y pezuñas, que echa candela por los ojos, armado de un largo tridente, con colmillos sobresaliente y enmarcado por una carcajada medrosa, alimentada por las llamas que expide y el humo nauseabundo que lo envuelve.

El diablo tienta tanto a hombres como a mujeres; tiene un alto poder sobre la naturaleza material para obrar y suele tomar formas para salirse con las suyas. Así puede transformarse en perro, mula, búho, tigre, murciélago, gato, toro, gallina o pato; en fin, en lo que quiera para causar el mal. Solo un crucifijo, la expresión “Ave María Purísima”, el agua vendita, el escapulario con la imagen de la Virgen del Carmen, o el Santo Rosario lo pueden alejar.

Vale la pena recordar que el Antiguo Testamento hace alusión a Lucifer y a los ángeles que se rebelaron contra Dios, y su expulsión al Infierno. Esta tradición se difundió a todo el cristianismo y se convirtió en la más grande expresión del mal y del pecado.

Por extensión, la palabra “Diablo” suele aplicarse a los niños bastantes traviesos, indóciles e inquietos; igualmente a las personas muy feas; también se emplea como interjección.

El Mohán


Algunos lo describen como un indio viejo, cubierto de musgos, de uñas largas en forma de lanza, que vive en las montañas, en los playones de los ríos, en las rocas cercanas a las quebradas y en la ciénagas. Tiene el cuerpo peludo y con una cabellera tupida que le cae sobre la espalda. Sus ojos son de color rojo encendido, con un brillo intenso, que dan apariencia de dos brasas encendidas. Tiene boca grande, dientes enormes, tez quemada por su exposición al sol, barba tupida y cabeza gigantesca. En general, ofrece un aspecto demoníaco.

Este ser mítico, así llamado, es considerado por casi todos los campesinos como la deidad masculina de los ríos. Es juguetón y libertino, dicen los pescadores, a quienes les enreda el anzuelo o la atarraya, les daña el copón, les arranca las estacas, les corta el hilo de la tola o del balandro. Acostumbra, cuando el día está calentando, tomar el sol cerca de las peñas alrededor de los charcos donde guarda o cuida tesoros consistentes en piedras preciosas; por esta razón, las lavanderas, a quienes gusta perseguir, deben madrugar a su oficio para evitar el encuentro.

El Mohán, dicen, influye en las crecientes y, como se siente dueño de los ríos, riachuelos, arroyos y quebradas, ataca o toma del pelo de manera de advertencia a quienes invaden su dominio; por ello tiene a los pescadores en su mira, a quienes no solamente hace bromas pesadas sino que, en muchas ocasiones, les voltea la canoa, los ahoga y los devora cuando persisten en invadir sus pertenencias.

A más de ser enamorador y obsequioso con las adolescentes, a las que persigue a toda costa, el mohán sabe de brujerías y es gran fumador de tabaco; por eso, para entretenerlo o calmarlo le dejan en sus dominios paquetes de cigarrillos y puchos de sal, que también apetece.

El Mohán puede transformarse en oso, león o tigre, según las circunstancias.

El Mohán de Icho


Se dice que en este caserío vivían dos compadres brujos que, a primera oportunidad, trataron de competir en conocimientos. Uno se transformaba en gallina y otro en pavo; uno en tortuga y el otro en perro, y así sucesivamente. El escenario de sus alardes y demostraciones era el tramo de la carretera Quibdo – Tutunendo.

Una vez uno de los compadres se encontró, a mitad del camino, una curiosa tortuga; la recogió y se la echó al hombro, pero a medida que avanzaba observaba que aquella crecía en tamaño y, obviamente, en peso, hasta que no pudiendo soportarla más la arrojó al suelo. Cuál no sería su sorpresa al verla transformada en su compadre rival, quien socarronamente atinó a decirle: “Gracias, compadre por cargarme; hoy tenía pereza de caminar” y desapareció misteriosamente para esperarlo en Tutunendo, muerto de risa.

Al compadre no le gustó el juego y juró vengarse de alguna manera. Fue así como otro día se fue de caza por las cercanías del Icho, cuando a pocos metros de distancia se encontró en frente a un tigre descomunal con apariencia humana. El animal se le plantó en actitud de ataque y se lanzó para devorarlo, pero el compadre se defendió con la misma habilidad del felino. “Este es mi compadre”, se dijo para sus adentros, y sin pérdida de tiempo rezó el credo al revés, oración apropiada para hacerlo inofensivo y para que no recuperará su estado antropomorfo. Y así fue. El compadre se quedó definitivamente transformado en tigre y se dedicó a arrasar porquerizas y gallineros, devorar vacas y acabar con cuanto animal doméstico encontraba a su paso.

El Mohán había sembrado el pánico en el pueblo de Icho; pues al final de recorrido atacaba indiscriminadamente a niños, jóvenes y adultos. Fue, entonces cuando el señor Marcial Gamboa, veterano de la Guerra de los Mil Días, viejo conocedor de la región y sus misterios, preparo su rifle con dos balas en cruz y se dedicó al acecho de la bestia. Al avistarla bastó con dispararle una sola carga para que, herida mortalmente, dando balazos y lanzando mugidos estruendosos, se estrellara aparatosamente contra los árboles y la maleza de la selva, como si se tratara de una operación exterminio de la naturaleza. Ya agónico, un indio le atravesó el corazón con una lanza de palma, ante el peligro de que, como el ave fénix, la fiera se levantara de entre las ruinas.

Quienes tuvieron la ocasión de ver aquel Mohán depredador aseguran que medía unos tres metros de largo por dos de alto y pesaba más de ochocientos (800) kilos; tenia garras descomunales, en forma de arpón, y confirmaron la visión de su apariencia humana.

La Mohana (Muana)


Es la hembra del Mohán. Se dice que es bastante parecida a la Madre de Agua, pero se diferencia de ésta porque es más agresiva. Persigue los niños hasta ahogarlos y comérselos, sobre todo, cuando nadando en la orilla del río ensucian el agua. A los bañistas y pescadores les voltea la canoa, los hunde y los devora cortándoles la cabeza de un solo tajo. No permite que le revuelvan la superficie del agua donde flota placidamente.

La Mohana, como ya se advierte, es violenta y no tiene nada de juguetona ni embaucadora como el Mohán. No sabe de brujerías como éste, ni fuma tabaco, ni le gusta la sal; tampoco se transforma en tigre, oso o león, se presenta ofensiva, dando alaridos estrepitosos antes de atacar a su victima. Es una mujer amargada, vieja, esquelética, de pelo erizado y muy largo; dientes afilados, uñas encorvadas y puntiagudas en forma de garra; boca enorme y desproporcionada; cabeza cuadrada y ojos grandes y desencajados que chisporrotean a la distancia.

El Indio de Agua


Este mito está representado por un indio de cabellera larga y espesa que le cubre el rostro y le llega hasta los hombros. Tiene ojos grandes y desorbitados que parecen salírsele de sus hondas cuencas. Estos son de color rojizo e intenso brillo, que le sirven para alumbrarse en el fondo de los ríos y las quebradas donde mora. Se dice que es el mejor custodio o guardián de los peces; en general, de la pequeña fauna. Es por ello que cuando desde la profundidad avista un instrumento de pesca, emerge con rapidez inusitada y, de inmediato, se pronuncia enredando anzuelos, rompiendo o enmarañando atarrayas, chinchorros y copones; desarticulando trincheras y cortando el hilo de las tolas y boyas hasta lograr su objetivo, cual es liberar a los peces de las garras del pescador intruso, su enemigo número uno, al que ataca y ahoga sin misericordia cuando persiste en invadir sus dominios y arruinar las especies acuáticas, que vigila con esmero.

Para impedir la acción del pescador, no pocas veces hace crecer los ríos y provoca inundaciones, sobre las que algunos lo han visto caminar, por arte de magia, con sus ojos escrutadores en actitud vigilante.

El Indio de Agua, según la tradición oral, en algo se parece a un tipo de Mohán inofensivo que habita las orillas de los ríos y los alrededores de las quebradas. Este Mohán es de espíritu juguetón, travieso, andariego y tramador, a diferencia del Mohán libertino y antropófago.

La Madremonte


Es considerada por los campesinos de casi todas las regiones del Chocó como una especie de deidad tutelar de los montes y las selvas; se viste con chamizas, bejucos, hojas y ramas de árboles y se enraíza en los pantanos. Es alta y corpulenta, con ojos desorbitados, de los que hace brotar chispas de candela. Tiene colmillos punzantes como los de saíno, tatabro o tiburón. Siempre está cubierta de musgos y su cabellera la protege con un sombrero grande de hojarascas que le ocultan la cara. Quienes la conocen dicen que es mitad mujer y mitad monte y pantano.

La Madremonte se encuentra en el nacimiento de los ríos y quebradas, y cerca de las peñas. Aparece en las zonas donde hay marañas y manigua, entre árboles copiosos.

Su misión es cuidar los bosques, las selvas y en general, la naturaleza. Es por ello que ataca con ferocidad cuando hay vientos, tempestades e inundaciones que acaban con las cosechas y los sembrados. De igual manera, lanza gritos estridentes e infernales, precedidos de quejidos furiosos cuando los taladores de árboles y los cazadores invades sus predios. De ella se dice que atrae, con facilidad, a los leñadores que buscan su sustento en las trochas y los caminos; pues, al escuchar sus chillidos ensordecedores, parece que una fuerza hipnótica les ordenara seguir sus pasos entre los matorrales y la naturaleza, donde les hace extraviar su derrotero, días, semanas y meses. Allá los descuartiza y, finalmente, se los come, dejando como residuo solamente un rimero de huesos deformes.

Cuando hay tempestades y los ríos crecen arrastrando palos, troncos de árboles, ramas y hojas secas, regularmente se dice que ello es debido a que la Madremonte está haciendo limpieza. También se dice que cuando el agua se enturbia o se ensucia, es porque la señora -mitad mujer y mitad monte y pantano-, se está bañando; por ello, es recomendable que esos días nadie beba agua del rió o nade en él, ya que su cuerpo putrefacto deja un olor pestilente que contagia produciendo culebrilla, carácter, buba, sarna o tabardillo.

Para evitar la Madremonte, los campesinos le dejan tabaco en sus parajes, pues ella es buena fumadora o, sencillamente, llevan consigo pepas de calabalonga, medallas y escapularios benditos, y varas de cordoncillo.

La Madremonte, también se comenta, defiende de encarecidamente a las doncellas de los violadores y persigue a morir a los vagabundos y esposos concubinos, cuando éstos salen de pesca o de paseo por los bosques, las fincas o las haciendas. A la Madremonte también se le llama Madreselva o Marimonda.

La Madre de Agua


La Madre de Agua (Marediagua) es, según la creencia, una mujer de cuerpo esbelto, atractiva y hermosa, de cabellera rubia y larga, con buena voz para el canto. Cuando quiere atraer a alguien basta con entonar una canción que escoge especialmente para el momento preciso. Quien la escucha se fascina con el ritmo y la cadencia de su voz melodiosa, con los cuales logra hipnotizar a sus victimas y hacer que la sigan automáticamente hasta un río o una quebrada, para ahogarlas llevándolas después a las profundidades de las aguas, donde tiene su palacio.

La Madre de Agua, se dice, tiene preferencia por los niños a quienes atrae fácilmente con su dulzura y su voz musical pegajosa. Es por ello que los moradores del campo no dejan a sus hijos solos a orillas de los ríos, mientras salen a cumplir sus faenas diarias, pues el peligro de que la Madre de Agua se los lleve es inminente. Los niños flechados por la Madre de Agua se enferman, sueñan con ella, la llaman y la desean fervientemente. Como se dijo antes, basta con que se escuche su voz para seguirla a ciegas, maquinalmente.

Esta mujer escultural y simétrica, según la creencia, también suele presentarse con traje de musgos y lamas, se camufla entre los charcales a la orilla de los ríos, riachuelos y quebradas para atrapar a los pescadores, llevárselos a su estancia subacuática y devorarlos.

La Llorona

Según la versión de los campesinos, la Llorona es una mujer soltera que tuvo un hijo y lo ahogó en una quebrada para borrar su deshonra, y Dios la castigo condenándola a espiar su crimen en todas las quebradas del mundo a donde lleva a su hijo entre sus esqueléticos brazos. Se dice que no cesa de llorar lastimosamente, implorando compasión. Su llanto es tétrico, desesperado, profundo y desgarrador.

La Llorona es una mujer flaca, con ojos brotados y el rostro macilento y cadavérico por el desgaste del llanto y del sufrimiento.

La infortunada mujer no solo hace presencia en las quebradas si no también en las riveras de los ríos, en los riachuelos y en las orillas de los montes.

Quienes la han visto y han escuchado sus lamentos dicen que el drama es inefable: hiela la sangre, pone los pelos de punta y petrifica.

Es, pues, la Llorona, la imagen de la madre que llora el infortunio de haber causado la muerte a su hijo y con gritos letales, angustiosos y conmovedores y con lágrimas amargas paga la deuda de su pecado mortal.

Algunas sociedades la relacionan con una religiosa que después de haber tenido un desliz sexual con un sacerdote, desesperada se suicida y, como una replica del Judío Errante, aparece tarde en las noches en los pueblos donde hay monasterios y conventos, derramando lagrimas y lanzando gritos estrepitosos, y profiriendo frases de pesar y arrepentimiento.

La Muelona


Este mito está representado por una mujer muy bella y provocadora de colmillos bien aguzados. Dicen que es coquetona y que seduce con facilidad a los hombres con su sonrisa cautivante y llena de gracia. El porte simétrico de su cuerpo y sus hermosos cabellos atraen a bien parecidos caballeros, quienes, a primera vista se enamoran perdidamente de ella. Para lograr su cometido lo toma de la mano, con insólitos devaneos los abraza, les pone conversación agradable y con su palabra seductora se los lleva por alrededores solitarios y oscuros. El problema se presenta cuando tiene ocasión el anhelado beso. Este es demoledor y trágico: con sus muelas de hacha tritura ferozmente al enamorado del momento.

La contra de la Muelona es un escapulario de la Virgen del Carmen o una medalla de San Isidro el Labrador. La idea es que aquella, al hipnotizar a sus victimas con sus ojos electrizantes, los interna por intrincados caminos de la selva que sólo conocen los labradores por razones de su habitual oficio; y son ellos, precisamente, quienes al oír el macabro triturar de sus molares, acuden en ayuda de los necesitados.

La Muelona, se dice, no ataca a los miembros de una familia respetable y bien constituida, donde hay niños pequeños, recién nacidos o mujeres embarazadas. A esta mujer con colmillos de felino, algunos campesinos también la llaman “Comilona” por que cuando tiene hambre tritura con igual voracidad un tigre, una vaca, un burro o un caballo.

La Viudita


Es una mujer sesentona que se presenta vestida con atuendo igual al que usaban las viudas en otros tiempos: ropa negra, falda hasta los tobillos y una especie de velo del mismo color que le cubre el rostro y parte del cuerpo. Camina rápidamente.

De la Viudita se dice que sólo se ve la sombra y que cuando visita la casa de un enfermo es anunciación segura de muerte. Los familiares se resignan al presagio y no les queda más que preparar al enfermo para el viaje al más allá; traen a un sacerdote para que los confiesen y le administre los santos oleos; mandan hacer la caja, compran sirios y preparan la sala para el velorio. Algunos dolientes acostumbran sentar al enfermo en la cama, darle un vaso de agua en presencia de un crucifijo para que muera en paz, y le piden que exprese su ultimo deseo. Lo acuestan y en la frente le hacen la señal de la cruz, con agua bendita y empiezan a rezar las oraciones finales.

Si alguna de las pertenencias del candidato o difunto esta en desorden, la ordenan y la guardan en un baúl de madera con llave. Así el muerto no regresara a casa a recoger sus pasos ni molestara, ni asustar a nadie.

Quienes han visto de cerca de la viudita confiesan que es desdentada y tiene apariencia cadavérica. Se dice, además, que tiene la misión de conducir a los borrachos que encuentra a su paso, al cementerio y dejarlos allí muertos de miedo. En otros casos se contenta con asustarlos, es una mujer muy emperifollada que hace mucho ruido con sus enaguas y también arroja fuego por las orbitas deformes de sus ojos llorosos.

El Ánima Sola


Es un mito que tiene asiento en muchas regiones del occidente colombiano, entre ellas el departamento de Chocó. Valga la pena recordar que el mes de noviembre es destinado a los difuntos y se acostumbra rezarles rosarios a la Virgen del Carmen, tanto en las casa como en las iglesias. Para sacarlos de pena y ponerlos a descansar. En otros tiempos existía, en muchos pueblos de Colombia, la costumbre de ofrecer “mandas” a las Benditas Ánimas del Purgatorio, menos a una conocida como “el Ánima Sola” la cual esta condenada a quedarse allí hasta el día del Juicio Final; pero el campesino, a pesar de ello, le tiene devoción.

Como ha purgado tanto tiempo de su castigo, considera que es un alma purificada que tiene el poder del milagro. Algunos aseguran que han sentido su compañía en momentos difíciles de la vida y que han visto su luz protectora. A quienes han dudado de sus favores, dice la creencia, se les ha aparecido envuelta en las llamas de sufrimiento del purgatorio y han quedado desmayados y privados del habla por el susto, durante horas y días.

El Ánima Sola tiene dos días especiales para su devoción: Viernes Santo, después del primer canto del gallo, y el 2 de noviembre, día de las ánimas o los difuntos.

La Pata Sola

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La Pata Sola es un mito de las selvas, que se manifiesta como una figura con una sola pata que termina en una pezuña grande de burro o de caballo, de puerco o de chivo. Es una mujer vieja de cabello áspero y enredado, ojos rojizos y brotados, desnuda, con un solo pecho, boca grande, nariz de gancho, brazos largos, labios gruesos y colmillos de tigre. Con una sola pata da saltos gigantescos y mortales, y avanza con rapidez sorprendente.

Es la madre de los animales del monte, encargada de borrar las huellas o los rastros de los animales perseguidos por otros; pero para que esta operación se cumpla debe caminar al revés es, pues, la Patasola un ser unípedo. A su única pierna se unen los dos muslos. Se dice que es amiga de casi todos los animales montaraces, a los que defiende a capa y espada de otros animales y de los humanos, especialmente de los cazadores, caminantes y colonos.

La Patasola, según versión del campesinado, se transforma en mujer hermosa, motiva y cautiva a los hombres, y se los lleva hasta la espesura de las montañas donde los abandona, unas veces sin ofenderlos; otras, triturándolos con sus puntiagudos colmillos. También suelen transformarse en perro cazador, de orejas grandes, o en una vaca, según las circunstancias. De ella se dice, además, que se roba los niños para chuparles la sangre y después abandonarlos en el monte.

La versión popular dice que la Patasola era una mujer bella, pero que por libertina le amputaron una pierna con un hacha y la arrojaron a una hoguera hecha con tusa de maíz; por eso, no puede ver el hacha, la candela ni las mazorcas de maíz. Para resguardarse de la Patasola los cazadores llevan perros, pues éste es el único animal que siente sus pasos y la avista a distancia, el que mejor conoce los intricados caminos de la selva, dado su oficio de “cazador” y animal domestico que más le teme por que le conoce sus pisadas y su secreto.

La Vieja Comilona


Es un mito muy común en el Atrato Abajo. Hace su presencia en lugares al aire libre donde suele prepararse comida del día a trabajadores de finca y jornaleros, en fogones de leña.

No se puede descuidar por un solo instante ollas de arroz y, en especial plátano asado, porque en un abrir y cerrar de ojos aparece sigilosamente esta vieja enloquecida por el hambre, con el estomago pegado a las espaldas, de pelo largo, colmillos salientes, bien afilados y boca descomunal. Simplemente se acerca al fogón y, en menos de lo que canta un gallo, acaba con cuanto alimento tiene a su alcance; pero su especialidad es el plátano asado. De este tubérculo se dice que puede devorar una ración completa, de una sola sentada y como su estomago no tiene fondo, nunca se llena.

La Vieja Comilona pasa de un sitio a otro a esculcar nuevos fogones, orientada por la estela de humo que dejan los tizones y por los ruidos de las hachas, machetes y azadones de labranza.

Este personaje es silencioso e inofensivo. Su única reacción violenta consiste en revolver con cenizas y brasas los alimentos, cuando se le niegan.

La Mula de Tres Patas


Quienes se la han encontrado, dicen haberla visto en el Carmen del Atrato. De ella se cree que sólo aparece en las regiones de Colombia en donde se cría ganado vacuno y caballar, y donde hay caminos de herraduras.

Según testimonios, esta mula aparece después de las doce de la noche, haciendo sonar fuertemente sus herraduras en los empedrados. Se asegura que es una mula grande y muy pesada que prefiere los senderos solitarios y oscuros para alumbrarse con sus ojos de candela y el fuego chisparoso de su boca. Si alguien la ve y quiere evitarla, lo recomendable es dejarla pasar, pues lo que se dice es que los curiosos que han querido seguirla hasta su destino nunca han llegado y han aparecido muertos en el camino, quemados con azufre.

Parece ser que la Mula de Tres Patas es, también, un alma en pena, cuya misión es solamente recorrer los caminos empedrados o de herradura, sin ninguna pretensión.

La Niña de la Carta


Es una niña de carne y hueso, completamente vestida de blanco. La impresión que da es la de estar a punto de hacer la primera comunión o de haberla acabado de hacer. Se presenta compungida y bañada en lágrimas, sentada a la vera de los caminos; el rostro lo lleva oculto bajo un velo del mismo color del vestido, y en su mano derecha porta una carta. La carta lleva destinatario y dirección.

La Niña, que a simple vista despierta compasión, suplica al primero que pase que le haga llegar esa carta a su destino, ya que ella dice ser forastera; además, no sabe leer ni escribir. Los caminantes que han oído hablar de la historia salen corriendo ante la solicitud lastimera de su portadora. Los ingenuos reciben la carta de la atribulada niña que, según la historia, fue violada y asesinada el día de su primera comunión en una finca cercana, mientras sus padres le celebraban con entusiasmo y pompa. Al entregarla, la niña instantáneamente desaparece en el aire. Al emisario se le hielan las extremidades debido al miedo y cae al suelo sin conocimiento, derribado por el peso oneroso de la encomienda: ¡pesa tres arrobas!

El Ayudado


Es un personaje misterioso que parece tener pacto con el diablo para salir invicto de las peleas. No le entra bala, ni machete, y desaparece de lugares claves, como por arte de magia, ante la mirada atónita de los presentes. De él se dice que se vuelve invisible cuando quiere, reduce su tamaño corporal cuando se le antoja y puede desaparecer por la hendija más pequeña de una puerta o una habitación.

Para desorientar a quien lo persigue, se puede convertir en una silla, una mesa, un perro, un racimo de plátano, una gallina, un pato o una hormiga, según la circunstancia o conveniencia. Quienes han tenido el infortunio de pelear con el Ayudado, obviamente sin saberlo, dicen que su experiencia es la de haber enfrentado a un hombre supremamente ágil y diestro en tirar golpes con mano de plomo o de hierro, sin recibir ninguno a cambio. Si por accidente sufre un desliz y cae al suelo, se levanta como un resorte y salta de un lugar a otro con la velocidad de la luz. De sus ojos brotan chispas de candela y de su boca espumarajos de ira.

Los Ayudados, según los entendidos, pueden obtener o poseer todo lo que deseen, con tal de que les vendan su alma al diablo. El dinero que consiguen, por ejemplo, lo duplican, triplican o cuadruplican cuantas veces quieran, a condiciones de que tienen que gastarlo el mismo día o si no se les convierte en piedra u hojas secas y el diablo les arranca el alma con un tridente.